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Regionales - Apicultura
2003-04-08
Alimentar con miel
Atilio Damiani, conocido apicultor y perito en la especialidad, sostiene que la mala alimentación de las colonias es el causante de los malos rendimientos de las colmenas durante las pasadas temporadas.
Si recurrimos a libros de apicultura de hace unos años, vamos a encontrar que nos enseñaron que para obtener una buena invernada había que dejar a las abejas unos 28 kilos de miel y algún cuadro de polen.

Cuando por décadas la miel tenia un precio bastante estable, aunque bajo, (no lo sabíamos pelear), todo era commodities y las cosechas eran abundantes por la cantidad de flora melífera existente en cualquier predio, nadie dudaba en dar cumplimiento a esta normativa de los 28 Kg.

Los resultados saltaban a la vista, invernadas excelentes casi sin cuidados extras y sin complicaciones de enfermedades, ni stress y por otra parte la partida de las colonias en agosto septiembre eran tan buenas que nos permitían nuclear a fondo y cosechar muy buena cantidad de miel.

Con los cambios de variables y circunstancias y muchas veces por la avaricia e insaciabilidad de los apicultores, siempre en búsqueda de un peso mas, pasamos a usar la técnica de sacarle toda la miel a las colmenas y en su lugar le damos alimentos sustitutos de muy variada y dudosa calidad ,y originados en laboratorios domésticos y formulaciones caseras cada vez mas económicas al bolsillo, pero sin pensar seriamente en las necesidades vitales de las abejas.

Un apicultor que se precie debe pensar que un insecto tan perfecto, sensible y trabajador como la abeja, y que naturalmente esta constituido en su sistema digestivo para alimentarse con la riqueza de la miel, no puede mantenerse y menos trabajar alimentándose con cualquier cosa.

El néctar de las flores es un elemento muy rico en carbohidratos y el polen esta saturado de proteínas, minerales, vitaminas, grasas y componentes esenciales para la sobrevivencia y fortaleza de las abejas y el aparato digestivo de estos insectos esta dotado expresamente para absorber estos alimentos.

También debemos añadir que nuestras abejas se dan el lujo, siempre que puedan, de elegir las flores que le entregan el mejor compendio de néctar y polen.

El hecho actual es que en el mundo apícola que vivimos estamos haciendo cualquier cantidad de barbaridades tanto en el campo de la alimentación, suplementación, incentivo y curas, como en los manejos de las colmenas. Transpolando alimentación y medicación de grandes animales u otros insectos y cuanto mas baratos mejor, a las abejas melíferas.

Históricamente, primero usamos la miel recalentada del fundidor, un verdadero veneno por el alto HMF. Luego le dimos azúcar de caña de primera, de segunda y de tercera calidad, con tal de abaratar pero no hicimos los cálculos de su rendimiento final en calorías efectivas. Y nos olvidamos que el azúcar es un elemento compuesto que el sistema digestivo debe desdoblar para trasformarlo en energía y la abeja debe, a a, soportar los residuos.

Luego hizo su aparición la glucosa y fructosa de maíz y sus mezclas y combinaciones de uso industrial, productos que son simples edulcorantes faltos absolutamente de todo otro elemento esencial para la vida de las abejas como son las vitaminas, minerales, proteínas, etc.

Esto agravado por el hecho de que muchas veces se lo entregamos a las abejas en momento inoportuno, respecto a su capacidad de incorporarle enzimas etc para mejorar su digestibilidad y eficacia, sea porque fuera poca la población, este hambreada, u otras causas.

Por ultimo no quisiera ni recordar que fuimos tan necios, que íbamos a retirar la basura de las fabricas de caramelos, pagándola, para dársela a nuestras trabajadoras incondicionales como alimento.

Y llegamos a nuestro hoy 2003, y nuestras abejas no trabajaron, no pecorearon, estuvieron lentas o llegaron tarde, y creo que si bien esto es el resultado de una confluencia de circunstancias, una de ellas y muy importante es la mala alimentación básica inicial.

Para cuando surgieron las generaciones de abejas alimentadas con el poco néctar y polen recolectado ya llegaron tarde para la mielada. También hay que añadir a esto, un sinnúmero de problemas sanitarios propios del estrés alimenticio, malos manejos etc.

Este razonamiento resulta compartido y fundado en un trabajo de investigación efectuado por dos entomólogos de USA, los cuales - convocados por una situación similar a la de Argentina en Estados Unidos (parece no somos los únicos necios, pero si somos buenos imitadores) realizaron una investigación sobre la alimentación suplementaria entregada a las abejas, como ser: Tortitas de glucosa, harina de soja y levadura de cerveza y otras variables, llegando a la conclusión de que las abejas alimentadas con estos sustitutos artificiales fracasaban, porque llegado el momento de salir al pecoreo y a la producción de miel, habían perdido su capacidad y su fuerza.

Estos dos entomólogos e investigadores científicos, Gloria Hoffman y Allen Cohen, son especialistas en la vida y alimentación de insectos y se decidieron a colaborar con los apicultores americanos desarrollando recetas a base de elementos líquidos, palatables y de azucares simples como la fructosa pura, adicionada de complejos multivitamínicos especiales, altamente atractivos y eficaces una vez digeridos, comprobándose que entregados con la anticipación necesaria para el desarrollo de la cría, lograban poblaciones fuertes y abundantes para el momento del pecoreo.

Dejemos de ser avaros y necios; asesorémonos aunque sea en grupos con investigadores del tema y respondamos concienzudamente a las necesidades de nuestras abejas.

Cuadro comparativo de azucares utilizados para alimentar abejas:
1 gramo de azúcar de caña de primera calidad, es equivalente a 4 calorías. Son azucares superiores, compuestos, que requieren trabajos para desdoblarlos y dejan residuos en el organismo de la abeja. Deben disolverse en agua hervida y estabilizarse con ácido tartárico para que no se acidifique: Saldo efectivo para la abeja después de dicho proceso, menos de 2 calorías.
1 gramo de Fructosa 55 pura, de almidón de maíz, es equivalente a 4 calorías. Es azúcar simple, asimilada como energía inmediatamente, sin trabajo ni residuos. No debe disolverse en agua, ni estabilizarse, no cristaliza ni acidifica. Saldo efectivo para las abejas, 4 calorias.

Otros productos, originados en mezclas preparadas para jugos, panificación, golosinas, etc. Son azucares compuestos y complejos, muy difíciles de digerir para las abejas, pueden llegar a ser nocivos, difíciles de almacenar, cristalizan.
Aportan muy bajas calorías.




 autores
Médico Veterinario Damiani, Atilio Damiani
 
Médico Veterinario Damiani, Atilio Damiani
 
 
 fuentes
www.apicultura.entupc.com
 
 
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 comentarios sobre la nota
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Bongiovanni, Fernando (2003-05-08)
"Es totalmente cierto y lo comparto, ahora bien, como hacemos en nuestra zona, donde la soja ha invadido todo y la mejor producción es de 30 kg. x colmena ?
Si dejamos esa miel para invernar, debemos dejar la actividad si o si.-"
Detta Colli, Pedro (2003-04-08)
"Estimado Atilio Damiani: Comparto totalmente los conceptos de tu articulo, aca en Tucuman dejo 5 o 6 1/2 cuadros para alimentacion, el invierno es muy corto : junio y 15 dias de julio . Lo que si utilizo es un jarabe 2x1 de azucar para estimular la postura. Saludos"
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